Archivo de la categoría: Convocatorias

Curso de animación en 3D

La Fundación Averho acaba de abrir el plazo de inscripción para un curso de formación en animación 3D (tres dimensiones). Con matrícula gratuita, la Fundación ofrece 20 plazas para este curso que comenzará el día 22 de febrero. Desde esta institución, explican que «desarrollamos un plan de formación de alta especialización de tres años que se impartirá en las instalaciones del Imserso en Bergondo». El curso, de tres años de duración, va dirigido a personas jóvenes con discpacidad por movilidad restringida.

En el primer curso, se realizará una introducción general al mundo audiovisual. En el segundo, se trabajará la producción en animación 3D. En el último, cada uno de los alumnos se especializará en un campo. Según la Fundación, este curso de animación en 3D supone «una experiencia pionera» cuyo fin es «facilitar el empleo de calidad para personas con movilidade reducida» de manera que «estas personas se sientan útiles en el desarrollo pleno de sus derechos».

El objetivo es que una vez haya sido finalizada la formación, los alumnos puedan ser dibujantes, diseñadores, animadores, iluminadores, guionistas o directores de obras de naimación en tres dimensiones.

Para inscribirse, pueden hacer click aquí.

Anuncio publicitario

Experimentar la discapacidad

El mundo celebró el pasado día 3 el Día Internacional de la Persona con Discapacidad. Lectura de manifiesto, actos, entrega de premios…

Entre los eventos organizados en Galicia, la Confederación Galega de Persoas con Discapacidade (Cogami) ofreció una particular ruta a las afueras del Museo de Arte Contemporánea de Vigo (MARCO). El camino lleno de obstáculos fue recorrido en silla de ruedas por un centenar de alumnos de tercer a sexto curso de Primaria que probaron en ellos mismos qué siente una persona que se mueve en silla de ruedas cada vez que se encuentra un baldosa mal puesta, una rampa con pendiente exagerada o continuos obstáculos en su vía.

Entre los niños participantes, Borja Souto, de ocho años de edad que al acabar el recorrido y tras esquivar una docena de conos, otra docena de barreras metálicas, una rampa e un eslalon de obstáculos, comentaba desde su silla de ruedas que la experiencia había sido «muy buena». No obstante, también reconocía que tuvo que pedir «ayuda» para moverse en la pendiente. «Esa fue la parte más difícil», explicaba presumido para responder a continuación que le «gustaría moverse en silla de ruedas».

Su compañero Jorge Martínez, también con ocho años, sin embargo pensaba de otra manera. «Estuvo bien, sí, tenía ganas de andar en silla de ruedas pero prefiero ir andando. Andar en la silla es un poco difícil».

Tras esta actividad, una de las monitoras de Cogami invitó a Jorge a ponerse en pie y experimentar la falta de otra capacidad: la visión. «Ahora, vas a tener una pequeña discapacidad visual», avanzó mientras le tapaba los ojos con un paño al niño y le ponía en la mano un bastón para ciegos indicándole cómo moverlo por la calle de Príncipe, entre las columnas metálicas de la carpa instalada por Cogami y la gente.

A unos metros de allí, una niña de pelo largo castaño y plumífero marrón tres cuartos se colocaba sus gafas de montura violeta mirando con atención para la mujer orena que hacía señales con las manos sin vocalizar. Otra chica a su lado traducía el lenguaje de los signos: «Me llamo Carmen y soy sorda». Cuando a la niña del plumífero marrón le preguntaron su nombre en el lenguaje de signos, la pequeña no dudó ni un segundo y fue indicando gesto por gesto ‘Gabriela’. Lo mismo harían con distinta velocidad Brais, Rubén y Marcos. Este último hasta fue capaz de decir con las manos los días de la semana que después el resto de compañeros repitieron con Carmen.

«A mí, también me han sorprendido los niños. Al principio -comenta Alejandro Coello, responsable del departamento de Accesibilidad de Cogami Vigo- cuando les preguntaron que tal con el lenguaje de signos ellos nos respondieron que bien. Pensamos que lo decían por decir, que decían bien porque eran niños. ‘Ya veremos’, me dije a mí ismo, pero después me di cuanta que sí, que lo conocen».

Niñas como Gabriela aprenden algunas palabras del lenguaje de los signos en cuarto de ESO. Lo que no aprendieron ni les enseñaron fue a moverse con el bastó. «Hoy fue la primera vez que lo utilicé, explicaba Gabriela, y no ha sido muy fácil porque tenía miedo a chocar con la gente».

Por su parte, Alejandro Coello detallaba que el objetivo de estos talleres es sentir lo que es la discapacidad durante unos minutos, de manera que «los niños experimenten las sensaciones que tiene una persona en silla de ruedas cuando se le presenta una barrera con una baldosa irregular en el pavimento o con una rampa mal diseñada, además de sentir lo que siente una persona ciega cuando va por la calle y le surge otra barrera».

Texto: Mar Pérez