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De la tierra del café, a la del botafumeiro

Armenia es la capital del departamento colombiano de Quindío. Sus coordenadas coinciden con el mismo espacio del Eje Cafetero, una línea invisible pero que huele a café. Desde allí, el estudiante Juan Sebastián Meneses partió en el  mes de julio hacia España con el deseo de realizar el Camino de Santiago partiendo de Madrid. Esta misma semana cumplía su objetivo en un tándem acompañado de su padre al llegar a Compostela. No iba solos, el entrenador gallego Javier Pitillas y el deportista amateur Gerardo Fernández lo acompañaron.

Su proeza radica en la confianza en sí mismo, en la suerte de la vida de estar rodeado de una familia cariñosa y en llegar a un destino tras cientos y cientos de kilómetros pedaleando en una bicicleta adaptada a él. La adaptación era necesaria debido a su incapacidad, que le obliga a moverse en silla de ruedas. A los pocos días de nacer, cuando aún estaba en la incubadora, los medicos diagnosticaron a Juan Sebastián Meneses que el 90 por ciento de su corteza cerebral estaba muerta. Los facultativos aseguraron a su padre que «no iba a hablar, ver o oír, que no iba a ser inteligente». A pesar de ese veredicto vital, ahora, el joven -que cuenta con 22 años de edad- es estudiante de Psicología.

El éxito en los estudios y en la vida de Meneses le llegó gracias a que sus padres se negaron a acatar el réquiem anticipado de los médicos. «Su madre -explica el padre, Francisco Meneses- es terapeuta e inició un proceso de estimulación desde la incubadora». Ya en casa, el trabajo prosiguió llegando cada día a las 14 horas e implicando al resto de la familia. «Lo que hicimos, señala Francisco Meneses, fue rodearlo de amor».

Poco a poco, Juan Sebastián fue desarrollando habilidades como el lenguaje o el gateo hasta que los años pasaron y al acabar la Secundaria dio la buena nueva de que quería ir a la universidad. Tras ser admitido y superar los exámenes, el joven comenzó su vida de universitario que cesó hace unos meses cuando la institución académica lo obligó a someterse a unos exámenes cuyos resultados determinaron que «no tenía competencia para ser psicólogo».

«Es algo que no acabo de entender», apunta el afectado. «Desde mi situación, puedo mostrar una sensibilidad especial con esa carrera», comenta en las instalaciones de Aspanaex, en Vigo, donde descansa de una de las etapas de su Camino de Santiago. Ahora, espera que su estancia en España lo dé a conocer y alguna universidad lo admita para seguir cursando sus estudios.

Lejos de sentirse derrotado, Juan Sebastián -que ya ha escrito tres libros; el primero de ellos, que conta su experiencia a los trece años, fue publicado- siguió buscando retos y desde la nube digital de internet surgió la posibilidad de realizar la ruta jacobea.

El encuentro con el Camino fue una casualidad. «Un día, buscando en internet, apareció un mensaje de Javier Pitillas que buscaba un triciclo especial. Le envié un correo, nos cruzamos mensajes y en ese ir y venir de e-mails surgió hacer el recorrido por el Camino», explica Francisco Meneses.

Finalmente, tras conseguir el dinero, la familia Meneses voló con Juan Sebastián a España este verano para hacer realidad su sueño. «Para mí, es una alegría y una satisfacción grande llegar a esta meta (Santiago)», señala el propio Juan Sebastián Meneses. Su padre, a su lado, lanza un mensaje de ánimo: «Hay que ayudar a los hijos a cumplir sus sueños. Muchos padres ponen barreras, sobreprotegiendo a sus hijos; otros se contentan con dejarlos en un centro e irlos a buscar… La familia debe involucrarse al 100%». Como ejemplo, la familia Meneses ha creado la Fundación Covida donde más de un centenar de niños reciben atención especial.

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El camino de los sentidos, de Roncesvalles a Compostela

No oyó el sonido del aire en el Camino, ni las voces ni los ruidos lo guiaron en su misión vital por la ruta. Tampoco pudo ver el paisaje de la vía jacobea desde Roncesvalles a Santigo; pero fue capaz de sentir el cansancio y la emoción, pedaleando hasta la meta tras recorrer cientos de kilómetros a pesar de su ceguera y su sordera. A sus 31 años de edad, el vigués Gerardo Fernández conoció tramo a tramo y durante dos semanas la heredada conexión que desde el Medievo situó a Galicia en Europa.

 

Gerardo saluda a la cámara acompañado de Javier Pitillas, en el Camino. Foto: Beloke Producciones

 

En una bicicleta adaptada, acompañado en la misma por su entrenador, Javier Pitillas, Fernández hizo realiad su sueño de peregrinar a Compostela, sintiendo los dolores en los músculos, luchando contra el sueño que, en la localidad coruñesa de Arzúa -en la etapa final- hizo cuestionar si llegaría a completar la aventura.

Finalmente, pudo y, triunfante, entró en la Praza do Obradoiro  percibindo el ritmo del silbato que soplaba y que no era capaz de oír. Acaba allí su hazaña y terminaba también allí el trabajo de gravación del documental «El camino de los sentidos» del director Víctor Bello de Beloke Producciones.

Había sido seis meses de  trabajo de un equipo de siete personas que recorrió también el Camino durante 14 días para dar cuenta de la superación de Gerardo. El esfuerzo de todos podrá verse en la pantalla grande mañana viernes, 8 de enero, a partir de las 21 horas en el Auditorio del Centro  Social Caixanova de Vigo (ubicado en la calle Policarpo Sanz, 24-26).

Tras esta hazaña, sin embargo, Gerardo Fernández continúa entrenando. Tras varias jornadas de lluvia, en la víspera del Día de Reis salió acompañado con su entrenador para dar unas vueltas por la zona de Balaídos, en Vigo. para dar unhas voltas na zona de Balaídos, en Vigo. «Me gusta competir y ganar», explica a través de su habla, difícil de entender por momentos. Por el azar de la vida, Fernández se comenzó a quedar ciego a los cinco años. Aún así es capaz de hablar. «Como escuchó un poco de pequeño, aprendió a modular», explica Pitillas.

 

Los vigueses Gerardo (primeiro plano) y Javier (segundo plano) durante un entrenamiento en Balaídos. Foto: Carlos Pereira

 

Entrenador y competidor se conocieron hacen 15 años cuando Pitillas junto a un amigo entrenaba a niños de la ONCE en la actividad de atletismo. Pasado este tiempo, los dos forman un tándem perfecto perfecto de apoyo y amistad. El entrenador, además, hace las veces de intérprete traduciendo las palabras del ciclista cuando no se entienden en su totalidad y le retransmite al joven mediante toques en las palmas de las manos y el tronco las preguntas y comentarios que desde el exterior le planteamos.

Tras la aventura de Roncesvalles, Gerardo imagina ya una hazaña mayor, realizar el Camino desde París. «Cuando llegó a Santiago -explica el entrenador- ya estaba pensando en hacer el próximo viaje». De momento, le quedan los recuerdos de esta travesía realizada entre agosto y septiembre pasados y por la que recibió una copa. En ella, en la leyenda de la placa, se lee: «Al campeón del Camino».

«La llegada a la Catedral fue muy emocionante. Le regalamos una copa y Gerardo se sintió muy orgulloso. El decía que quería llegar y ganar algo. Y llegar fue un estallido de alegría; fue muy emocionante. Había más de 200 personas esperándolo entre su familia, amigos y gente de la Asociación de Sordos. Yo como director -explica Víctor Bello- no podía grabar. Fue increíble».

El esfuerzo de superación de Gerardo, la ayuda altruísta de Javier Pitillas -policía local en Vigo y voluntario esforzo de superación de Gerardo, a axuda altruísta de Javier Pitillas -policía local en Vigo e voluntario- y el apoyo de la familia y amigos hizo posible que este sueño.

También colaboró la bicicleta empleada. Esta última, clave para superar los problemas de equilibrio de Gerardo y su discapacidad visual. «El problema más grande era encontrar un vehículo en qué hacerlo. Él no ve ni oye por lo que es imposible ir en un tándem normal», explica Pitillas quien encontró el vehículo perfecto en internet.  «Encontramos la bicicleta a través de la Red, en Holanda», por un precio de 4.500 euros, de los que 1.500 fueron subvencionados por la tienda de bicicletas ANCA.

La misión cumplida ahondó la sonrisa eterna en la cara de Gerardo. «Él siempre está feliz y alegre, con una sonrisa impecable. Cando te conoce -explica Bello- sus palabras son ‘te quiero mucho’. Son grandes persoas. Aprendes mucho más de ellas que del resto de la gente».

 

El equipo con Gerardo, en el Camino. Foto: Beloke Producciones

 

Texto: Mar Pérez Fotos: Carlos Pereira, Beloke Producciones