«Cualquiera puede tener una discapacidad»

Tenía siete años cuando la máquina que tanto admiraban artistas como Tamara de Lempicka y Filippo Tommaso Marinetti le cambiaba la vida. Un coche se cruzó en el camino vital de Gerardo Pérez Comesaña para desviarle la dirección de su columna. Desde entonces, tiene una discapacidad del 34% que, sin embargo, no le impidió trabajar en el sector de la construcción cuando era más joven. «Hasta que a los 30 años de edad  aprendí que uno tiene que vivir con lo que tiene y que cuanto mejor se aprenda a convivir, mejor será la vida», explica.

Ahora, Gerardo Pérez trabaja como conductor de camiones de la recogida selectiva de residuos de la empresa Coregal, ubicada en Mos, O Porriño (Pontevedra). «Esquero que (el trabajo) dure muchos años, para quedarme cerca de casa. Por mis condiciones físicas es un trabajo adecuado para mí», detalla.

 

Gerardo Pérez en la nave de Coregal, Mos.

 

Hasta hace dos años, Gerardo Pérez trabajaba en una empresa de láminas de plástico. «Cerró y marcharon a Portugal. Nosotros, los trabajadores, nos fuimos a la calle. Yo estaba en Cogami y a través de un convenio de esta entidad con el Concello de Mos fui seleccionado para el trabajo de ahora», explica con una voz seguro de sí mismo que incluso se impone sobre el ruído que sale de la nave.

Aunque no se resiente nada de su discapacidad en el actual trabajo, reconoce que en el pasado le resultó duro aprender a tolerarla. «Yo, en mi vida, sólo cogí una o dos bajas, como las que podría haber cogido cualquiera otra persona (…) En los trabajos tenía que levantar peso, así que pedía ayuda a un compañero porque sé cuáles son mis limitaciones. A los hombres, nos cuesta pedir que nos ayuden. Yo mismo, cuando estaba en la otra compañía, en los comienzos, me costaba pedir ayuda, me sentía inferior, me ofendía, me deprimía; después llegué a la conclusión de que si me ayudaban era mejor para mí», recuerda.

A pesar de contar con comprañeros, jefes y personal del trabajo dispuesto a ayudarle sin problemas en los últimos años de su vida, Gerardo Pérez llama la atención sobre la labor que debe hacer la sociedad. «Lo que hay que mejorar es el concepto que tiene la gente de una persona con discapacidad. En principio, son personas marginadas, eso no debería ser así. Deberían ser privilegiadas, tener más puertas abiertas porque -razona- una persona con discapacidad puede ser cualquiera en cualquier momento de su vida».

TEXTO: MAR PEREZ

IMAGEN: PELU VIDAL

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