«No me siento diferente»

«Intento que mi vida sea lo más normal posible. No me siento diferente para realizar estas cosas», explica Victoria González Vázquez, parapléjica de 36 años de edad, funcionaria, medalla de planta en el Campeonato de España de Esquí Adaptado, buceadora con botella, nadadora y también ciclista.

La Fundación Amigos de Galicia, le ha otorgado junto a la Universidade de Santiago el Premio Manuel I. Piñeiro «Pallín» por su «afán de superación» porque con su ejemplo, «presta ayuda y da valores a la sociedad». El acto de entrega, en Santiago de Copostela,  se celebró coincidiendo con el Día Internacional de las Personas con Discapacidad.

La historia de Vicky como luchadora contra las barreras comenzó desde el mismo día en el que conoció en el hospital que un accidente de automóvil la había dejado parapléjica. Era el año 1993, tenía 19 años de edad y estudiaba Derecho. Al abrir los ojos a su nueva realidad, Victoria González sufrió un «bajón relativo al principio» para, inmediatamente, curar las heridas del alma y decidir seguir adelante con su vida. «Mi mejor amiga murió en ese mismo accidente. Desde el principio, me consideré afortunada. En el hospital, veía casos peores que el mío, gente tetrapléjica que no tenía el apoyo de sus familias, que no podía trabajar, que no veía la salida», recuerda.

Tras conseguir el alta de la Unidad de Lesionados Medulares, Vicky apostó por continuar con su carrera de Derecho. Antes de retomar las clases, habló con el rector con el fin de que adaptasen la facultad. Consiguió finalizar los estudios y se puso a preparar las oposiciones a la Xunta que logró aprobar. «Yo era la primera funcionara en silla de ruedas», rememora. «Mi primer destino fue Pontevedra que sí estaba adaptado a la gente con discapacidad. Al año siguiente, empecé a trabajar en San Caetano, que no estaba adaptado», relata esta mujer, actual inspectora de Hacienda tras promocionar el pasado año.

Frente a las barreras que surgieron, Victoria González optó siempre por reclamar. Una de las quejas que mejor recuerda es la señalización horizontal de la plaza de aparcamiento en la Escuela Oficial de Idiomas de Santiago. «Había plazas de aparcamiento para la gente con discapacidad pero como la señal era vertical mucha gente no la veía y aparcaba en nuestras plazas. Yo pedía que se pintara en el suelo. Se lo pedí a la Escuela, al Ayuntamiento. Se pasaban la pelota unos a otros. Lo único que tuvo efecto fue la carta que le envié a Fraga. Tras esa misiva, me pintaron la plaza», comenta.

Su lucha continuó y prosigue. «Lo que dificulta llevar una vida lo más normal posible son las barreras y la falta de respeto a las plazas» de aparcamiento para gente con discapacidad, sostiene. «Si quieren mi plaza, que se queden con mi problema», apunta.

A la hora de ir al gimnasio o salir de marcha, esta mujer de fuerte carácter sigue la ruta marcada por los locales adaptados diseñados o remodelados por su hermano arquitecto de interiores. Vicky aprovecha para denunciar la publicidad engañosa. «En Área Central (centro comercial de Compostela), vendían los cines como adaptados y no lo estaban. Consumo los condenó a retirar la publicidad engañosa pero no los obligó a adaptar los cines. Al final, la empresa lo hizo porque quiso. Ahora mismo, hay una normativa que no se cumple», expresa.

Además de luchar por sus derechos, Victoria González dedica su vida al deporte. «Tras aprobar las oposiciones, empecé a esquiar. Yo tenía aigos que esquiaban en Los Alpes. Me decían que allí había sillas adaptadas para que la gente con discapacidad pudiese esquiar. Un día, en la tele, vi que un centro comercial de Madrid tenía una silla para esquiar y fui. Allí, me hablaron de la Fundación También«, con la que comenzó a practicar el esquí y a competir.

El esquí es su deporte preferido «por la sensación de libertad, porque lo puedo hacer con mis amigos, con mi pareja. Lo puedes hacer en condiciones de igualdad con las personas que no tienen discapacidad. Además, es competitivo, lo que me atrae».

Este, sin embargo, no es el único deporte que practica. Posee la licencia de buceo con botella, ha realizado el descenso del Sella varias veces con piragua e incluso ha realizado el Camino de Santiago en bicicleta adaptada. «La mayoría de la gente que tiene discapacidad es reacia a probar ciertas cosas, a integrarse. Yo me siento orgullosa».

Victoria González reconoce que es «una persona muy activa». «No sé si no tuviera discapacidad si estaría metida en tantos fregados», señala esta mujer que se declara con «mucho carácter». «Después de luchar para que me adaptaran la piscina, fui allí y me encontré una señora que me dijo: ‘Yo de ti, no vendría'». Vicky, en lugar de entristecerse o quedar bloqueada, pensó: «Menos mal que yo no soy usted».

Esta funcionaria deportista reconoce que una persona debe ser muy fuerte para que comentarios de este tipo no le afecten. «Este tipo de cosas, se las dicen a otras personas y las hunden. A mí, me gusta dar otra visión positiva de la situación. No todo se acaba. Hay cosas que no las vas a volver a hacer pero hay otras muchas que sí», sentencia Victoria.

Texto: Mar Pérez

Fotos: Facilitadas por Victoria González

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